Como todos los años, a principios de enero se publicaron los reportes de Risk Management, en los que nos presentan con los principales riesgos para el año que empieza.  Los más importantes son el Allianz Risk Barometer, el World Economic Forum Risk Report, y el Eurasia Top Risks.  Las tres son organizaciones bien diferentes y los reportes suelen reflejar esas diferencias, lo que hace difícil una comparación directa, pero, nutriéndonos de esa diversidad de miradas, nos podemos dar una mejor idea de los riesgos del año que enfrentamos.  Las metodologías de los estudios también difieren: los dos primeros se basan en datos de una encuesta realizada a expertos en diferentes países, mientras que el reporte de Eurasia surge de una elaboración propia.  El objetivo de esta nota es comentarlos brevemente y tratar de encontrar puntos en común que nos permitan sacar conclusiones interesantes.

Este 2026 es, sin dudas, un año particular.  Los conflictos tanto económicos como bélicos entre países, la política interna, y externa del presidente Donald Trump, y algunos cambios tecnológicos, fundamentalmente la Inteligencia Artificial, están indudablemente en el centro de la escena.

Si tuviéramos que resumir los principales riesgos tomando como base los tres estudios, encontramos cinco determinantes que engloban la mayoría de los riesgos relevantes:

  1. Geopolítica y Geoeconomía
  2. Polarización de la Sociedad
  3. Tecnología
  4. Economía y Finanzas
  5. Riesgos Medioambientales y de Infraestructura

En el capítulo de la geopolítica, ya imposible de separar de la geoeconomía, debemos destacar los conflictos bélicos, tanto los que ya están en acto, como aquellos que están latentes y, por el momento, no están demasiado presentes en las agendas.  Estos conflictos, bastante localizados, tienen el riesgo de una peligrosa escalada regional.  La guerra en Europa podría, en caso de escalar, generalizar la situación bélica a nivel continental, algo que ya se comenta en varios países de la región.  Por otro lado, es claro que estos conflictos tienen la capacidad de modificar alianzas establecidas, lo que pondría en jaque importantes instituciones, como por ejemplo la OTAN. Finalmente, de manera más, o menos sutil, estamos viendo un resurgir de la carrera armamentista a nivel mundial.  Los países, ya sea voluntariamente o bajo coerción, han incrementado su inversión en armamento, lo que produce efectos macro y microeconómicos.  Los alcances de este hecho van más allá de ciertas consecuencias obvias, un ejemplo es el fuerte componente tecnológico del armamento moderno, por lo que, los países dueños de ciertos recursos tecnológicos, van a aumentar su relevancia en el mapa geopolítico.

Las sociedades se siguen polarizando de manera alarmante.  Si bien esta tendencia ya lleva algunos años, sigue en aumento.  Observamos una fuerte tendencia a que la opinión pública se agrupe en dos posiciones antagónicas, por lo general muy alejadas entre sí, lo que no permite instancias de dialogo.  Por otro lado, es común que ambas cuentan con el apoyo de un alto porcentaje de la sociedad, lo que aumenta la polarización.  Esto se ve en los procesos eleccionarios, en el apoyo o rechazo a las políticas de un determinado gobierno, o en las posiciones frente a cualquier tema de debate que se genere en la sociedad.  El problema es que estos grupos suelen no tener puntos de encuentro sobre los que construir, por lo que al no haber construcción se genera una destrucción del tejido social. Últimamente estamos notando un aumento de la violencia social, lo que genera una sociedad más turbulenta y cada vez más inestable.  Esto redunda en una menor libertad de pensamiento y expresión, lo que está socavando las libertades individuales y sociales.  La respuesta a este fenómeno es más violencia y polarización.

Los cambios tecnológicos han estado en el centro de la discusión durante ya varios años, sin embargo, recientemente, la fuerte irrupción de la inteligencia artificial, de la mano de las interfaces más accesibles para todos los usuarios, está generando un cambio de paradigma que ha catapultado el riesgo de IA al tope de los rankings.  Este cambio ha generado todo tipo de consecuencias en los campos más variados, impactando desde la manera en la que interactuamos con la tecnología hasta la manera en la que estudiamos, escribimos etc.  Es probable que en el futuro próximo se viva una situación similar con la computación cuántica, que promete potencias computacionales que generarán grandes cambios en el futuro cercano.  Todo esto, por supuesto se refleja en un fuerte aumento del riesgo de ciberseguridad, riesgo que está al tope de los rankings desde hace ya varios años, y no parece tener posibilidades de disminuir, al menos en el futuro cercano.

El frente económico también tiene sus nubarrones en el horizonte.  Vemos varias economías cargadas de un peso de deuda que podría generar zozobras sistémicas en caso de tener problemas financieros.  Por otro lado, siempre está latente el peligro de las burbujas en la valuación de los activos financieros, lo que amenaza con problemas sistémicos similares.

Los riesgos medioambientales siguen con una fuerte presencia en los rankings, los eventos climáticos son cada vez más extremos, y el crecimiento de los océanos y de la temperatura global genera preocupaciones importantes.  Dentro de esta categoría vale la pena mencionar la importancia creciente de los recursos naturales, escasos, y en muchos casos mal utilizados.  El ejemplo más claro es el agua, de la que depende la vida humana, y que, en algunos lugares de la tierra, incluso algunos de los más desarrollados, es considerablemente escasa.  La preocupación por los recursos naturales está creciendo en los rankings de riesgo anuales.  La infraestructura, que, por un lado, envejece por el mero paso del tiempo, además se ve afectada por los eventos climáticos y medioambientales.  Por otro lado, como quedó claro en el conflicto entre Rusia y Ucrania, ésta es sujeto de ataques deliberados, lo que la convierten en una pieza importante del juego de poder geopolítico.  Finalmente, el crecimiento de las fuentes alternativas de energía juega un papel importante en este debate ya que, como mencionáramos en otros puntos de este artículo, cambia el balance geopolítico del poder en el mundo.

En la tabla que presento a continuación, muestro los 10 principales riesgos de cada uno de los tres estudios mencionados.  Como vemos todos los riesgos que vemos en la tabla, se encuentran contenidos en los cinco grupos anteriores.  Las únicas excepciones son la Interrupción de Negocio y Fuego y Explosiones, los riesgos #3 y #9 del estudio de Allianz, riesgos muy importantes y siempre presentes en los rankings anuales.

El objetivo de este breve artículo busca ayudarnos a pensar en cuales son las grandes líneas en las que deberemos estar pensando en estos días.  Hacer el ejercicio de pensar en el impacto, ya sea directo o indirecto, de estas tendencias en nuestro negocio es una de las maneras de tener un mejor pensamiento estratégico.  No podemos hacer la estrategia de nuestras organizaciones sin ser conscientes de estas tendencias y de sus potenciales efectos en el negocio.